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SINGULARIDAD HISTÓRICO-ARTÍSTICA DEL PASO DE LA SANTA CENA

Por Juan Ortega Chacón

SINGULARIDAD HISTÓRICO-ARTÍSTICA DEL PASO DE LA SANTA CENA

Señor de la Santa Cena .

La Imagen de Señor de la Cena es obra del escultor sevillano D. Antonio Joaquín Dube de Luque, bendecido el día 11 de marzo de 1984 por el Recordado Obispo de Córdoba  D. José Antonio Infantes Florido.

El señor de la cena es una imagen de gran fuerza y dinamismo , de talla completa con sudario y realizada en madera de pino y mide 1,85m. Se encuentra erguido y en actitud dialogante con la imagen de judas iscariote, idea ésta original de su autor. Mientras  sus brazos presentan actitud de bendecir.

Nuestro titular tiene la particularidad de ser realizada, o mejor dicho, finalizada en dos tiempos. Por un lado las partes visibles de la imagen fueron realizadas en 1984,  mientras que la realización del cuerpo y sudario del señor fue realizado por el mismo autor en el año 2002.

Los Apóstoles del Señor de la Cena

Hablar del misterio del señor de la Cena es hablar de uno de los misterios más complejos de los que procesionan en las calles de Puente Genil. Aunque siempre se ha denominado obra de Antonio Bidón, no es del todo así ya que exceptuando el señor, el misterio  está compuesto por 4 autores distintos que forman, de manera feliz, tan bello misterio.

Origen del misterio de “Bidón”

Tenemos que retrotraernos hasta la fatídica fecha de 1936 . En los sucesos acaecidos en aquellos años, la Hermandad de la Cena de Sevilla pierde las Imágenes de su apostolado que pereció en la Parroquia de Omnium Sanctorum.

Aún en plena guerra Civil, la hermandad intenta recomponer su misterio aun faltos de material y recursos, encomendando dicha labor al escultor Antonio Bidón Villar, autor de la Imagen de nuestra Señora de la Concepción  del misterio de la Trinidad de Sevilla y discípulo del escultor Jose Ordóñez .

La pericia e ingenio de este escultor hace que se realicen 6 de los apóstoles que procesionan hasta nuestros días y que son: San Bartolomé, Judas Iscariote (ambos de pie), Santiago el Mayor, Santiago el Menor, antiguo San Juan del misterio .Santo Tomás y San Mateo (todos estos sentados). Las imágenes junto con el resto del misterio procesionaron, desde la Iglesia de los Terceros el Domingo de Ramos 10 de abril de 1938.

La modestia de los materiales del cuerpo y su fragilidad ha propiciado que la hermandad haya tenido que acometer la restauración de los mismos hace varias décadas. Así como en su anterior etapa en Sevilla por distintos autores.

Las Figuras de Pizarro.

Debido a la falta de medios por parte de la Hermandad de la Cena de Sevilla de finalizar el misterio de Antonio Bidón, la hermandad se vio forzada a completar el resto del misterio con imágenes que estaban ya realizadas pero en desuso por parte de otra hermandad.

Origen de las Figuras de Pizarro:

Para hablar de estas cuatro imágenes tenemos que retroceder hasta finales del siglo XIX , concretamente el año 1887 cuando la Archicofradía de las Siete Palabras, aprueba la realización de un paso de misterio en honor a uno de sus titulares más antiguos, El Sagrado Corazón de Jesús. Por todo ello acuerdan encargar la realización del Sagrado Corazón así como de su misterio al hermano de la corporación Don Emilio Pizarro Cruz que entrega la imagen titular en el año 1891. Si bien habría que esperar hasta 10 años, 1901, para que el citado escultor entregase el resto del misterio que sería, dos ángeles que irían situados a los pies del señor, ángel de la Misericordia y ángel de la justicia. Así como las figuras de 4 profetas que contemplarían la gloriosa alegoría del Sagrado Corazón y que serían las imágenes de Abraham, Moises, Isaías y David.

Una vez entregado el misterio completo y realizado su paso procesional lo lógico hubiese sido el estreno de dicho paso en las calles de Sevilla en la tarde del Miércoles Santo. Pues bien, dicho estreno nunca se llegó a producir. Este hecho llevó a la conclusión por parte de la Hermandad, en 1922, de no llegar a estrenar nunca dicho paso y enajenarse o aprovecharse para otros fines las imágenes del misterio como el paso procesional.

Lo primero que vende la cofradía es el paso procesional a la hermandad del Buen Fin, donde aún procesiona. Acto seguido llega el turno de los 4 profetas que son cedidos en calidad de depósito y adaptados para su nuevo fin a la hermandad de La Cena. Dichas imágenes responden a los nombres de San Andrés (de pie), San Felipe y San Pedro (de rodillas) y San Simón (sentado).

Por último y como dato anecdótico, la última imagen reaprovechada de este misterio es el Ángel de la Justicia, obra que fue del agrado de los hermanos adaptada como dolorosa de la propia Hermandad de las Siete Palabras y Bendecida como Nuestra Señor de la Cabeza en 1956.

Solo se encuentra en paradero desconocido el ángel de la misericordia.

Retomando el tema de los apóstoles, la cesión y adaptación fue tan satisfactoria y los medios tan escasos que aquella cesión que se hace en 1938 culminaría con la venta definitiva a la cofradía de La Cena de Sevilla en 1948 mediante un pago de 1000 pesetas.

Otras Imágenes.

Dado que era insuficiente el número de imágenes para completar el misterio la hermandad de La Cena, su autor Antonio Bidón, se ve obligado a adaptar la imagen de un santo que presumiblemente se encontraba con poco culto en la Iglesia de Los Terceros, es así como llega la devota imagen de San Judas Tadeo . Tradicionalmente, se ha considerado una imagen anónima, atribuida por algunos a Manuel Gutiérrez Cano. Lo correcto, dado el modelado de la propia imagen sería dejarlo como obra anónima de finales del Siglo XVIII o principios del XIX, de relativo mérito y que según consta en la tradición oral se veneró hasta su adaptación como apóstol, como imagen de San José de Calasanz, hecho que jamás se ha podido contrastar.

El continuo afán de superación y mejorar la estética del misterio de la cena, aún en Sevilla, hace que décadas más tarde de su reformulación, la hermandad tenga la inquietud de mejorar una de las imágenes que completan los doce apóstoles, la sustitución de una imagen de Bidón y adaptación de otras imágenes. Sin éxito hace que la hermandad de la cena decida en el año 1965, la realización de una nueva imagen de San Juan. Dicha imagen se presenta genuflexa y mirando hacia la imagen del señor, de formas y belleza clásica, responde al canon griego de belleza. El escultor pretende transmitir la juventud del discípulo amado. Dicha imagen sería realizada por el gran escultor Rafael Barbero Medina, escultor que realizará obras de pequeño formato y gran calidad a lo largo del territorio andaluz y destacando como imágen del autor la bellísima talla del Inmaculado Corazón de María de la Archicofradía de la Misión de Sevilla.

Precisamente, por el motivo anteriormente citado de mejorar continuamente el misterio de la cena es cuando la hermandad de la cena de Sevilla  decide encargar al célebre escultor Luis Ortega Bru el soberbio misterio con el que hoy procesiona. Enajenando y siendo reaprovechado felizmente por su homónima de Puente Genil desde el año 1984.

Sin duda es un motivo de orgullo que la cofradía de la Santa Cena de Puente Genil haya sabido velar y custodiar tan “curioso y recompuesto” misterio que 40 años después de su adquisición, goza del cariño del pueblo de Puente Genil y custodia de manera ejemplar su cofradía.

Nuestra Señora del Amor.

La imagen de nuestra Señora es Obra del afamado escultor D. Antonio Joaquín Dubé de Luque ,fue bendecida el 11 de noviembre de 1984 por el obispo de Córdoba D. José Antonio Infantes Florido.

Nuestra titular supone una de las obras más personales y meritorias del autor.

Destaca el semblante juvenil de la Virgen a través del modelado suave y redondeado del mentón , así como la expresión de dolor interior reforzada por la posición de la cabeza y mirada ligeramente alzada de las que brotan tres lágrimas, así como el rubor suplicante de la boca ligeramente abierta. Digno de mención es la policromía de la virgen ,de suaves tonos nacarados y fuerte contraste en los labios en color rosa fucsia sin fundir. Demostrando su autor gran conocimiento y dominio de esta técnica.

Por tal motivo Nuestra Señora del Amor merece ser reseñada como una de las mejores y más personales obras de su autor.