Iconografía de las imágenes de la Santa Cena
EL APOSTOLADO. El gran estreno de 1983 en Sevilla lo constituyó el Apostolado de la Sagrada Cena de Ortega Bru. A partir de aquel momento, el antiguo quedó, semiabandonado, en una oscura dependencia del coro alto del templo de los Terceros. Allí lo encontramos la primera vez al iniciar una negociación difícil y plagada de obstáculos. Pero había algo que desde el primer momento parecía decirnos que su destino final sería Puente Genil y la tarde del Lunes Santo su nueva luz.
El Apostolado de la Cena de Sevilla -venerado en la parroquia de “Ómnium Sanctorum”, de la calle Feria- corrió la misma suerte que el de Puente Genil: destruido en los disturbios de Julio de 1936. Sólo se salvó -junto a la Virgen del Subterráneo y el Cristo de la Humildad- la Imagen del Señor, cuyo busto se conserva en la Sacristía desde que fuera sustituido por el actual obra cumbre de Sebastián Santos (1955).
Su desaparición obligó a realizar un nuevo Apostolado. Las circunstancias de la Guerra y las enormes dificultades económicas obligaron a los abnegados cofrades, en el afán de reponerlo cuanto antes, a encargar algunas tallas y, en precario, readaptar otras.
Según consta en los correspondientes archivos de la Cofradía de la Sagrada Cena de Sevilla y como fruto de las investigaciones, colaterales y paralelas que he podido realizar, ofrezco el siguiente resumen, en base a su actuales denominaciones.
Como quiera que han circulado distintas versiones -incluso escritas- que no se atienen a la realidad o tienen un carácter especulativo, quiero hacer, como testigo presencial, una aportación en este veinticinco aniversario referenciando autores, fechas y procedencias. A excepción de la imagen del Señor son todas tallas de cuerpos anatomizados con caras, manos y piernas policromadas. Pese a la aparente armonía del conjunto se trata de imágenes de diferentes gubias y épocas.
IMÁGENES DE BIDÓN. A comienzos de 1937, tras reponer al culto los Titulares salvados lo hacen en la iglesia de los Terceros (“Ómnium Sanctorum” estuvo cerrada al culto), encargando un nuevo Apostolado al imaginero ANTONIO BIDÓN VILLAR que en el intervalo aproximado de un año en plena Guerra y austeros materiales esculpió siete Apóstoles, completando el misterio con la adaptación de otras cinco tallas (a las que me referiré más adelante) que acompañarían a la del Señor, obra de Gutiérrez Cano en 1860. Figurarían tres de ellos de pie y el resto sentados o genuflexos. Sabemos, además, que el carpintero Francisco Olivera cobró ciento treinta y cinco pesetas por la realización de nueve banquillos (que son los que se conservan) y el ebanista-dorador Manuel González, setenta y dos por “pintarlos en color caoba y filetearlos con purpurina”. De esta manera y desde el templo de los Terceros salió por primera vez el Domingo de Ramos diez de Abril de 1938.
Por razones desconocidas pero que se nos antojan estéticas, se desecharía, a mediados de los años sesenta, una de ellas ya que consta -incluso fotográficamente- que se utilizó como Apóstol, adaptado, el primitivo Cristo tras elevar a titular el de Sebastián Santos.
Antonio Bidón es, pues, el autor de seis de los Apóstoles que actualmente componen nuestro misterio y que denominamos como: Santiago Mayor; Santo Tomás; Santiago Menor (primitivo San Juan apodado cariñosamente en Sevilla como D’Artagnan); San Mateo; San Bartolomé y Judas Iscariote (los primeros sentados y los dos últimos de pie).
Bidón Villar (Sevilla 1893-1962) fue notable escultor e imaginero, realizando obras para diversos lugares de Andalucía y en Sevilla la Virgen de la Concepción de la cofradía Trinitaria. De modelación roldanesca se inició con Ordóñez, caracterizándose por el correcto tallado y expresividad de sus imágenes.
La precipitación y precariedad de medios sería evidente ya que constan frecuentes restauraciones a cargo de Martín Ortega (1964) y Antonio Dubé de Luque (1965 y 1973). Posteriormente lo serían aquí en Puente Genil las tallas de Santiago Mayor (2002-2003) y Santo Tomás (2005-2006) por los artistas Carlos Herrerías y José Montesinos.
IMAGEN DE GUTIÉRREZ CANO. Es las más antigua y de las más valiosas del conjunto. Corresponde a San Judas Tadeo. Originariamente parece que efigiaba a San José de Calasanz encontrándose en el Convento de los Terceros readaptándola Bidón como Apóstol. De finísimo modelado acredita a un artista de primerísima fila. Tiene la cabeza cubierta con toca hebrea. Debió de esculpirse en torno a 1875 y presenta evidentes analogías iconográficas con el primitivo Cristo de la Cena y otras obras documentadas de este autor.
Manuel Gutiérrez-Reyes Cano (Sevilla 1845-1915) fue un notabilísimo imaginero en cuyo oficio había sido iniciado por su padre, figurando en su haber numerosas imágenes tanto titulares como secundarias de la Semana Santa sevillana.
Dado su mal estado fue restaurada, con enorme acierto, por el artista pontanés Pedro García Velasco.
IMÁGENES DE PIZARRO. Bien por falta de presupuesto (hasta 1941 se espaciaron los pagos); por la lógica premura, o por ambas cosas, se recurrió a que el propio Bidón adaptara CUATRO TALLAS cedidas por la Cofradía de las Siete Palabras, de la Parroquia de San Vicente.
Se trata de una historia singular que daría sustancia para un extenso trabajo, exponente de años difíciles:
En 1887 la mencionada cofradía decide realizar un paso alegórico -entonces muy de “moda”- que representara al Sagrado Corazón de Jesús, ofreciéndose en supremo sacrificio, custodiado por dos ángeles (el de la Misericordia y el de la Justicia) sobre un grupo de nubes con cuatro figuras (Abraham, Moisés, Isaías y David) representando a los Profetas y Patriarcas de la Antigua Ley contemplando al Redentor.
Todas estas imágenes fueron encargadas al excelente imaginero EMILIO PIZARRO DE LA CRUZ -hermano y miembro de la Junta de Gobierno de la mencionada cofradía- que las realiza entre esas fechas y finales de 1901 en que las entrega por un importe total de 1250 pesetas.
Por una serie de razones no se llegó a procesionar nunca, abandonándose definitivamente el proyecto en 1922 quedando las imágenes para diversos usos. En estas circunstancias fueron requeridas por la Hermandad de la Cena, readaptándose los cuatro Profetas por Bidón como Apóstoles primero en calidad de préstamo, adquiriéndose, definitivamente, por un donativo de mil pesetas en 1948.
Más incluso que el montante económico acuciaba el tiempo, habida cuenta de tener encargos para dos años. A su inolvidable estudio de la calle Alfarería, 38, del Barrio de Triana nos dirigimos conscientes de una casi segura negativa. Contábamos como avales con Juan Palacios y Jesús Creagh, amigos del artista. Se lo pedimos casi llorando y creo que lo ablandó nuestro desbordante entusiasmo. Un emocionado abrazo lo selló cuando -robado a su mínimo descanso- lo comprometimos. Corría el mes de Mayo de 1983. En las Navidades de ese mismo año pudimos contemplar, ya tallada, la portentosa cabeza del Señor (ofrezco foto inédita).
Aunque la parte interna del cuerpo quedó sólo abocetada -sería íntegramente tallado y policromado en 2002- se presentó y entregó la tarde del nueve de Marzo de 1984, trasladándose en furgón especial a Puente Genil que tuvimos el honor de acompañar. Fue bendecido con todo el Misterio procesionándose por primera vez el Lunes Santo dieciséis de Abril de 1984.
Así pues, son cuatro -y no tres como se ha insistido erróneamente- las imágenes de Pizarro todas de excelente factura y gran valor artístico, las cuales conservamos y son las siguientes: San Pedro (arrodillado junto al Señor); San Andrés (de magnífica cabeza que aparece de pie); San Felipe, genuflexo y San Simón Cananeo, sedente. Las dos primeras fueron restauradas por Pedro García Velasco en 2000 y 2001, respectivamente, mientras que el San Felipe lo fue en 2003-2004 por Carlos Herrerías y José Montesinos.
LA IMAGEN DE SAN JUAN. En 1965 la Junta de Gobierno de la Cofradía de la Cena, y ratificado por el Cabildo decide realizar una nueva imagen de San Juan, efectuándose el encargo al acreditadísimo imaginero granadino, asentado en Sevilla, Rafael Barbero.
Éste lo concibió genuflexo, místico e idealizado, para posar al lado derecho del Señor, tal como lo hace en la actualidad. Es talla de mérito y de una gran dulzura en medio del conjunto. Destaca su largo cabello, finamente gubiado, cayéndole por la espalda. Está inspirada en la famosa de Salzillo según testimonio de Jesús Creagh, que tuvo parte muy activa en su realización. Fue estrenada el Domingo de Ramos tres de Abril de 1966, por lo que es la más moderna de las que componen nuestro Misterio.
RAFAEL BARBERO MEDINA (1913-1990) fue uno de los mejores imagineros de su época realizando numerosas tallas esparcidas por toda Andalucía, así como otras menores insertas en las tallas de pasos.
Ante un serio deterioro de la talla de San Juan fue profundamente restaurada y aplicada nueva encarnadura por el artista pontanés Pedro García Velasco entre 1999 y 2000.
Todo este admirable y singular conjunto fue adquirido por un donativo simbólico a la Cofradía de la Sagrada Cena de Sevilla. Tras pequeños retoques a alguna de las imágenes, por el propio Dubé de Luque, fueron traídas a Puente Genil el nueve de Marzo de 1984 transportado en un vehículo de la emblemática empresa pontana XIMÉNEZ y bendecido dos días más tarde, en la Parroquia de San José por el llorado Obispo de Córdoba D. José Antonio Infantes Florido, tan ligado a nuestra cofradía.
LA IMAGEN DEL SEÑOR. Para presidir tan histórico y singular Misterio y -pese a las diferencias canónicas- tan equilibrada, teníamos claro que la Imagen de Cristo tenía que encargársele a un imaginero de primerísima fila y que, al mismo tiempo, conociera muy bien el Apostolado para que, aun destacando, resultara armónico en el conjunto. Estas dos características sólo las reunía D. Antonio Joaquín Dubé de Luque.
La primera más que acreditada a nivel nacional y la segunda por haber restaurado en dos ocasiones los Apóstoles e incluso retallado alguno de ellos.